Seguramente el lector dispuesto a seducir bailando a una dama se pondría algo incómodo si, a su lado, un loro le ordenara, cada 10 segundos, a los gritos: ¡Balanceo por la derecha!, a la voz de ¡Aura!; o, por ejemplo, ¡Rodilla en tierra y coronar…! Es posible que la aventura de la seducción no funcione y el lector bailarín termine comiendo en pocas horas loro al horno con papas. ↓ Leer más…


